Un medicamento es tan confiable como su conservación. Puede salir perfecto del fabricante y, aun así, perder calidad si se almacena o transporta mal. Las buenas prácticas de almacenamiento y distribución existen para evitarlo: garantizan que el producto llegue a la unidad médica en las mismas condiciones de seguridad y eficacia con que fue fabricado.
Para una institución de salud, exigir estas prácticas a su proveedor no es un lujo; es lo que protege su inversión y la seguridad del paciente.
¿Qué son las buenas prácticas de almacenamiento y distribución?
Son el conjunto de lineamientos que ordenan cómo se reciben, conservan, manejan y entregan los medicamentos e insumos para la salud, con el fin de preservar su calidad a lo largo de toda la cadena. Abarcan desde las condiciones físicas del almacén hasta el control documental de cada lote.
Qué exige la normativa en México
En México, los almacenes que distribuyen medicamentos operan bajo la vigilancia de la COFEPRIS. Según los insumos que manejen, requieren aviso de funcionamiento o licencia sanitaria, además de un responsable sanitario acreditado. El marco técnico se apoya en la NOM-059-SSA1-2015 y en los suplementos de la Farmacopea dedicados a los establecimientos de insumos para la salud.
Condiciones de almacenamiento
Un almacén que cumple buenas prácticas controla, como mínimo:
- Temperatura y humedad, con monitoreo y registro.
- Áreas segregadas para cuarentena, producto aprobado, rechazo y devoluciones.
- Protección contra luz, polvo y plagas, con orden y limpieza documentados.
Manejo de caducidades y trazabilidad
El control de existencias evita pérdidas y riesgos. Se trabaja con esquemas como PEPS/FEFO (primero en caducar, primero en salir), control por lote y trazabilidad que permita ubicar cualquier producto ante una alerta o retiro.
Distribución y transporte
La calidad no termina en el almacén. El transporte debe preservar las condiciones del producto, incluida la cadena de frío cuando aplica, con tiempos controlados y documentación de respaldo, para que la entrega llegue íntegra.
Por qué importa para las instituciones
Un proveedor que cumple buenas prácticas reduce el riesgo de recibir producto deteriorado, disminuye las pérdidas por caducidad y sostiene el abasto. Para el comprador institucional, es una garantía concreta de seriedad.
En HISA Farmacéutica trabajamos desde 1999 en el abasto de medicamentos y material de curación para instituciones de gobierno. Conozca nuestro catálogo o contáctenos.